Durante un tiempo fuimos buenos analistas políticos, tanto que incluso se nos llegaba a consultar acerca de temas relativos a la política del país en que estuviera o, en general, del ámbito internacional. Sin embargo, en esta España que me vio nacer, las costumbres y la ideosincracia dejan las bondades aparcadas en beneficio del que grita con mayor volumen o el que da el golpe en la mesa con mayor poder y en su caso, en la prensa importante opina no el que ostente mejores méritos, sino quien cuente con mejores amistades. Y yo ni grito, ni golpeo en la mesa ni tengo amigos importantes, así es que me he visto reducido a este par de blogs (Google y WordPress), para decir lo que pìenso y lo que opino.¡ZAPATERO, DIMISIÓN!
2010/02/03
Durante un tiempo fuimos buenos analistas políticos, tanto que incluso se nos llegaba a consultar acerca de temas relativos a la política del país en que estuviera o, en general, del ámbito internacional. Sin embargo, en esta España que me vio nacer, las costumbres y la ideosincracia dejan las bondades aparcadas en beneficio del que grita con mayor volumen o el que da el golpe en la mesa con mayor poder y en su caso, en la prensa importante opina no el que ostente mejores méritos, sino quien cuente con mejores amistades. Y yo ni grito, ni golpeo en la mesa ni tengo amigos importantes, así es que me he visto reducido a este par de blogs (Google y WordPress), para decir lo que pìenso y lo que opino.A Zapatero todo le sale mal menos mentir a los españoles
2010/02/03
Nuestro afortunadamente irrepetible presidente del gobierno, piensa que el resto del mundo es igual a España donde pese a sus constantes barbaridades, repetitivas mentiras y múltiples sinrazones, sigue contando con el incomprensible e incluso descabellado apoyo de millones de españoles, más preocupados del fútbol, de los encierros y de tonterías por el estilo que de comprender que la política no es un deporte en el que debamos fidelidad a un equipo por sus colores, sino -pese a Zapatero y su equipo de humorísticos bufones- una cosa algo más seria que escribe diariamente la crónica histórica que perfila el futuro.El gobierno concede fondos públicos para que los que lo han hecho mal lo sigan haciendo mal
2010/01/31
Lo que sucede en nuestro país posiblemente se recuerde en la historia a través de una divertida zarzuela o una triste opereta.
Tenemos gobernándonos a un sujeto que habla “muy bonito”, pero al que le delata la sonrisa de los que padecen de escasas luces. Aparte es mentiroso, demagogo y pelota con Obama, ya que Bush le mantuvo a distancia, por mucho que hoy quiera renegar de él.
Es tal vez Zapatero, el mejor exponente de la España intelectualmente tercermundista que sus amigos americanos siempre han querido pintar. La España de Mr. Marshall. Y es que no andan los gringos muy desencaminados, porque si Zapatero gobierna es por la tremenda y patética inmadurez política que nos aplasta. Ya solamente con las inexcusables y repugnantes mentiras con las que repitió gobierno, ningún país del mundo, desarrollado o revolviéndose en la mierda, le hubiese soportado por más tiempo. Pero aquí, víctimas de la vil dictadura de lo políticamente correcto, que no es otra cosa que el antaño terrorífico “lavado de cerebro”, resulta que el peor administrador que ha tenido el país, incluyendo a Franco, cuenta con el apoyo de cientos de miles de iluminados que se creen listos por sentirse “progres”, apoyando a un errático progre que favorece a empresarios y banqueros. Y no solamente los favorece, pues después que éstos enmierdaran al país con unas políticas económicas para las que no hacían falta ni estudios ni doctorados académicos, sino simplemente ser autodidactas en la especulación, recorta los beneficios populares para, que como dijo un afamado economista español, otorgarles fondos públicos a los que lo han hecho mal, para que lo sigan haciendo mal.
Obviamente esos fondos a los malos gestores, se pagan con los de pensiones, o con los de la seguridad social, o sea con fondos del pueblo.
Cuando lo españoles reaccionemos, si es que alguna vez recapturamos la capacidad de reacción, todos estos sinvergüenzas a quienes cae el peso innegable de la responsabilidad del desastre, huirán como ratas, para erigirse en víctimas y mártires de un pueblo descontrolado, donde aún les cobije un injusto refugio
OBAMA CONVIERTE A ZAPATERO AL CRISTIANISMO
2010/01/27
El populismo de derechas llega a Chile
2010/01/18
El domingo y el lunes 17 y 18 de enero la prensa hispanoamericana destacó lo que han llamado la victoria de la derecha en Chile. Y es que en efecto, Sebastián Piñera el nuevo jefe del Estado de aquel país, además de archimillonario y pinochetista arrepentido por cuentiones de imagen, es de derechas. Pero realmente no es la derecha la que ha ganado. Ha vencido un populismo como el de Chávez pero con otros intereses. Ha triunfado por el fracaso de las llamadas fuerzas “progresistas” de la Concertación en su débil intento por alcanzar algún cierto margen de igualdad social, en un país lastrado desde su independencia por irreconciliables e increíbles distanciamientos y hasta enfrentamientos de clase.
Las fuerzas de la derecha chilena jamás han alcanzado superar el tercio de apoyo popular, lo mismo que el Partido Demócrata Cristiano, de centro derecha muy próximo ideológicamente al PP español (calificado curiosamente como fuerza de izquierdas durante los 20 años de gobierno de la Concertación). Tampoco lo ha logrado el centro izquierdismo encarnado principalmente en el Partido Socialista de los presidentes Michelle Bachelet y Ricardo Lagos, similar al nuestro pero sin payasos, y muy distinto, se debe destacar, de aquel Partido Socialista marxista que sirvió a Allende de trampolín para llegar a La Moneda en 1970. Es decir, que el triunfo de Piñera es, como el del asesinado presidente Eduardo Frei Montalva, padre del también ex presidente y perdedor el domingo, Eduardo Frei Ruiz Tagle, una victoria de circunstancias, no de partidos, ni de tendencia, ni menos de ideologías.
En 1958, Jorge Alessandri Rodríguez, el último conservador en ganar las elecciones en el siglo XX, obtuvo un tercio de los votos, lo mismo que Salvador Allende con 35 mil menos y que el resto de pequeñas formaciones juntas, entre ellas la creciente democracia cristiana y la otrora poderosa formación de centro izquierda, el Partido Radical, tan escaso de ideas en su etapa crepuscular, que no tuvo escrúpulos en gobernar con Alessandri y años después con Allende. En 1970 volvió a repetirse una situación similar que dejaba claro lo de los tercios. Allende ganó en esa oportunidad a un anciano Jorge Alessandri con un tercio de los votos más 35 mil (se cobraba su revancha), mientras que la Democracia Cristiana, pese a haber sido protagonista con Frei de una de las etapas más brillantes en la historia del país, regresó a su tercio devaluado.
¿Por qué decimos que el triunfo de Piñera es como el de Frei padre, es decir, de circunstancias? Pues porque en ambas ocasiones se rompieron los límites inter partidistas.
Frei se benefició en 1964 del temor del tercio derechista de que el tercio de izquierdas alcanzara la presidencia con Allende. La derecha de aquellos años, ante la previsible debacle por el escaso carisma de su candidato Julio Durán Neumann, que no tenía la popularidad que había alcanzado Alessandri durante su sexenio, se volcó en Frei y el democrata cristiano ganó por mayoría absoluta, aunque, como se ve, no fue un triunfo exclusivo democrata cristiano, pues se lo debió a la inmovilista, recalcitrante e insolidaria derecha chilena.
Asimismo, cuarenta y cuatro años después, el fracaso de la Concertación en lograr la equiparación del crecimiento económico con la igualdad social, ha generado, así como en Venezuela y otras naciones del subcontinente americano, la emergencia del populismo que ha logrado romper aquellos límites, con la esperanza de que si no lo ha hecho una izquierda progresista, Piñera cumpla con sus demagógicas promesas de más empleo y mayor justicia social.
Si fracasa, volverá la Concertación, y de manera más que probable -si la Constitución chilena no lo impide- nuevamente con Bachelet, que ha alcanzado cotas de aprobación a su labor cercanas al 85 por ciento.
Lo cierto es que el ajustado triunfo de Piñera ha generado en las clases acomodadas de Chile, ajenas absolutamente a las necesidades de los más desfavorecidos, a quienes acusan, en una patética simplificación de la realidad, de su fracaso en la vida porque no se han esforzado para lograrlo, explosiones incontrolables de alegría al haberle arrebatado un poder que están convencidos que en justicia divina y en Gracia de Dios les corresponde, a los “rotos de mierda”, mientras que esos “rotos de mierda” celebran, inmersos en una trinchera aislada de empresarios y terratenientes, el triunfo de un hombre que es, aunque sea de derechas, su íntima y ultima -y más que utópica, debemos añadir- esperanza de que en aquel Chile que fue gobernado entre 1938 y 1947 por un Frente Popular y entre 1970 y 1973 por un gobierno marxista, se inicie una transformación que permita la justa distribución de sus riquezas.
Para el Obispo Munilla es peor nuestra crisis espiritual que el horrendo drama que viven los haitianos
2010/01/15
Si la Iglesia católica, a través de la Conferencia Episcopal española o más aún desde la Santa Sede, no envían a José Ignacio Munilla a un monasterio de claustro hasta que deba rendir cuentas ante ese Dios del que la jerarquía con estructura monárquica, está tan apartada, es que todo el anticlericalismo tan en boga últimamente tiene bases más sólidas de las que me imaginaba.Las inmoralidad de Díaz Ferrán
2009/12/13
La noticia ha remecido los cimientos mismos de la decencia, de la ética, de la moral e incluso de la inteligencia, aunque a su protagonista,a tenor de sus garrulas declaraciones ante los medios, no podemos pedirle mucha inteligencia.ni menos que tenga coherencia como no sea la que le dictan sus propios intereses.Zapatero, Haidar y Perejil
2009/12/10
Cuando durante el gobierno de Aznar la gendarmería al servicio de la monarquía dictatorial marroquí quiso hacer lo que Argentina con Las Malvinas, seguramente habrán pensado del dirigente popular lo mismo que el general Leopoldo Fortunato Galtieri, el dictador de turno para entonces de aquella república suramericana, pensó de la Thatcher: “por tan poquita cosa, estos no se van a preocupar y yo me gano un tremendo punto de cara al populacho”.
Escrito por Ricardo Salvador Casanovas 